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| LEYENDO POEMAS Y CANTANDO CON RICARDO BADARACCO EN BANDONEON |
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| JUEVES 22 DE SEPTIEMBRE DE 2011 - 19 HS. |
poesía - murmullos

«Nos extraña el espacio ajeno» dice una voz en las “paradas estratégicas, chicas y gomerías”. ¿Una road movie poética? Si hay gomerías hay camiones pero tan especiales que van por Madrid, la Habana, el Chaco. Tanta es la extraterritorialidad que mientras recorremos el camino (los renglones) somos también extraterrestres. O perros o mosquitos o porotos o la sombra que dejó el viejo “cuando se cruza por delante de la casa”.
Las paradas son múltiples. Y se puede parar en un sitio, apostar en el juego, alardear. También son estratégicas (los antiguos personificaron la estrategia en la figura de un guerrero sentado en actitud reconcentrada). ¿Es la parada el sitio para leer, escuchar la música de las cosas, continuar hasta la próxima, escribir, reescribir?
“Los planos dobles de las cosas se hacen trampa”. Y la comunicación se deshace (siempre) nos muestra –sabiamente- Dolores Espeja: “Cuando te digo, silencio,/me das algas con tomates.” Entonces la boca alimenta.
Como en Investigaciones de un perro de Kafka sucede, a medida que avanzamos, que escuchamos una música: no es que nos salga de alguna ruta una orquesta, sin embargo las cosas, al ser leídas, producen un impacto. Dolores Espeja consigue que los lectores, al girar las páginas, al detener los ojos en una frase, escuchemos sus sonidos. Tal vez porque una palabra trastoca la frase y una idea (un viaje), se ha hecho dominante.
La autora quiebra, muerde, saborea el lenguaje que
En este libro, el tiempo/espacio histórico hace de las gomerías (geometrías) una visión ampliada, sin embargo “el desequilibrio la demora en la ruta/y el cuerpo habla justo a tiempo”.
En el proceso dinámico de la construcción una disimetría, una especie de separación que sólo será conjurada en el efecto total.
En cada parada remontamos fuerzas (nos alientan) para continuar. Y este libro nos anuncia que las palabras no cambian de forma sino de sentido, de función. Remiten a otras palabras que no conocemos, o no hemos leído ni escuchado, cuya forma no hemos visto, pero de las que sospechamos el sitio vacío en sí, o el universo. Hasta una recomposición de geografías: patrias de posibles pequineses crueles, una deuda porque nació hembra la que nació y no caballo, un árbol perdido, equivocado. Pero la patria también es libro y el cielo es lujoso. Así, Paradas estratégicas…, de Dolores Espeja, se vuelve lugar para brindar con los lectores.
«Ci sorprende lo spazio altrui» dice una voce nelle “fermate strategiche, ragazze e gommisti”. Un road movie poetico? Se ci sono gommisti ci sono camion ma così speciali che vanno a Madrid, L’Avana, el Chaco. È tale l’extraterritorialità che percorrendo il cammino (le righe) siamo anche noi extraterrestri. O cani o zanzare o fagioli o l’ombra lasciata dal vecchio “quando passa dal davanti della casa”.
Le fermate sono multiple. E ci si può fermare in un posto, scommettere nel gioco, ostentare. Inoltre sono strategiche (gli antichi personificarono la strategia nella figura di un guerriero seduto in atteggiamento pensieroso). È la fermata il luogo dove leggere, ascoltare la musica delle cose, continuare fino alla successiva, scrivere, riscrivere?
“I piani doppi delle cose si ingannano”. E la comunicazione si disfa (sempre), ci dimostra – saggiamente - Dolores Espeja: “Quando ti dico, silenzio,
mi dai alghe e pomodoro”. Allora la bocca alimenta.
Come in Indagini di un cane, di Kafka, succede, man mano che andiamo avanti, che sentiamo una musica: non è che spunta un’orchestra da qualche strada, nonostante le cose, essendo lette, producono un impatto.
Dolores Espeja ottiene che i lettori, girando le pagine, soffermando lo sguardo su una frase, ascoltino i suoi suoni. A volte perché una parola scombina la frase e un’idea (un viaggio), si fa dominante. L’autrice spezza, morde, assapora il linguaggio che
In questo libro, il tempo/spazio storico dà dei gommisti (gomerías [geometrías] ) una visione ampliata, tuttavia “lo squilibrio la trattiene nel percorso e il corpo che parla giusto in tempo».
Nel processo dinamico della costruzione, un’asimmetria, una specie di separazione che sarà scongiurata solo nell’effetto totale.
Ad ogni fermata recuperiamo forze (ci stimolano) per continuare. E questo libro ci annuncia che le parole non cambiano forma ma senso, funzione. Riportano ad altre parole che non conosciamo o non abbiamo letto né ascoltato, la cui forma non abbiamo visto ma di cui sospettiamo il luogo vuoto in sé, o l’universo. Fino a una ricomposizione di geografie : patrie di possibili pechinesi crudeli, un debito perché nacque femmina e non cavallo, un albero perso, sbagliato. Ma la patria è anche il libro e il cielo è lussuoso. Così, Fermate strategiche…, di Dolores Espeja, ritorna luogo dove brindare con i lettori.